Implantes sensoriales: ¿Realidad o Ciencia-Ficción?


Nuestros cinco sentidos delimitan el mundo que percibimos. No alcanzamos a oír tonos que sean demasiado agudos o graves, ni podemos ver la luz ultravioleta o la infrarroja, a pesar de que estos fenómenos no son diferentes de los sonidos y las imágenes que nuestros oídos y ojos pueden detectar. Pero ¿y si fuera posible alejar las fronteras sensoriales allende las limitaciones de la anatomía?

En un estudio publicado en fecha reciente en Nature Communications, se utilizaron implantes cerebrales para «enseñar» a ratas a ver la luz infrarroja (por lo común, este tipo de luz les resulta invisible). Si el cerebro fuese tan versátil que aprendiera a procesar señales sensoriales de nuevo tipo, tal vez llegásemos a tener tacto mediante extremidades protésicas, ver el calor por la luz infrarroja e incluso desarrollar un sexto sentido para la orientación magnética.

Miguel Nicolelis, de la Universidad Duke, y sus colegas, entrenaron a seis ratas para que metieran el hocico en un portillo cuando se encendía un led azul situado sobre aquel. Después, fijaron cámaras infrarrojas en la cabeza de las ratas y las conectaron a electrodos implantados en la corteza somatosensorial primaria de los roedores, región cerebral responsable de procesar las señales de los sentidos.

Cuando la cámara detectaba luz infrarroja, estimulaba neuronas correspondientes a los bigotes de los animales. El estímulo se intensificaba cuanto más se acercaban a la luz infrarroja, o cuanto más volvían la cabeza en esa dirección, emulando la activación cerebral correspondiente a la luz que ven los ojos. A continuación, se dejó a los múridos sueltos en sus jaulas. Esta vez se utilizó luz infrarroja, en lugar de los led azules, para señalarles los portillos que debían visitar.

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Al principio, ninguna de las ratas entendió las señales infrarrojas. Sin embargo, pasados 26 días de entrenamiento, todas habían aprendido a usar la luz antes invisible para ellas para localizar los portillos correctos. Incluso seis meses después, los roedores eran capaces de responder a la estimulación neuronal a través de sus bigotes; también a la luz infrarroja. Según los investigadores, ello sugiere que las neuronas sensoriales son capaces, en caso necesario, de responder a múltiples tipos de indicaciones.

Esta metodología podría contribuir en la creación de «canales sensoriales» destinados a personas necesitadas de prótesis. Los miembros artificiales les proporcionarían retroalimentación sensible y les facilitarían su control. Además, según los hallazgos, el cerebro es capaz de gestionar un repertorio sensorial más extenso. Es posible que algún día veamos, oigamos, olamos o toquemos lo que ahora no podemos percibir.

FUENTE: http://www.investigacionyciencia.es/mente-y-cerebro/numeros/2014/1/implantes-sensoriales-11717

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